La niñez contrahecha
Por: Enrique Serna
Cada vez hay más padres obstinados en convertir a sus hijos en estrellas del espectáculo. El móvil de algunos es la codicia, otros anhelan realizar en cabeza ajena frustrados sueños de gloria. El tratamiento del tema en películas y teleseries predispone al público en su contra, en especial cuando explotan a sus hijos como capataces. Así está retratado Luisito Rey en la serie sobre la vida de Luis Miguel, si bien el trazo del personaje deja entrever que Rey, un cantante de medio pelo, buscaba alcanzar un estrellato vicario por medio de su pupilo. De niño, Michael Jackson fue víctima de un padre cortado con la misma tijera: el implacable apoderado de los Jackson Five, que le imponía extenuantes sesiones de ensayos desde los 8 años, con severos castigos físicos cuando pretendía eludir sus deberes. Ahí se incubó su obsesión por vivir en la madurez la infancia que nunca tuvo y la patología sexual asociada con ella. Los padres que llevaban a sus hijos a las piyamadas con el Rey del pop, colmados de orgullo por acercarse a una celebridad, no perseguían fines de lucro: más bien buscaban colarse al Olimpo de la farándula en calidad de extras, como lo sugiere el documental Leaving Neverland. La misma ilusión bobalicona parece haber aturdido a los padres de las niñas que permitieron a Sergio Andrade formar un harén de lolitas cuando era representante de Gloria Trevi.
Se trata, sin duda, de personajes patéticos o francamente grotescos, a los que sólo podría redimir un genio con una formidable capacidad de empatía. Ese genio fue Luchino Visconti en Bellísima, una obra maestra con plena vigencia que acabo de ver en la plataforma Mubi (también está disponible sin costo alguno en YouTube). No haberla visto es un pecado capital para cualquier cinéfilo. Melodrama que se adelantó a su tiempo, ennobleciendo un tópico inexplorado en aquella época (1951), Bellísima narra el viacrucis de una madre proletaria, Maddalena Cecconi, empecinada en acceder por interpósita hija al edén rutilante de los famosos. Condenarla y ridiculizarla de antemano hubiera sido fácil, pero el talento de Visconti consistió en ver más allá de las apariencias, y en guardar absoluta fidelidad a la tesitura emocional de la protagonista. Filmada en el apogeo del neorrealismo italiano, la película tiene, como muchas de ese movimiento fílmico, un estilo verista cercano al documental, donde la reconstrucción de la vida cotidiana en los barrios populares de Roma alcanza un virtuosismo superlativo, gracias a la memorable actuación de la diva Ana Magnani.
El detonador de la trama es una convocatoria de los estudios Cineccità para elegir a la actriz infantil que protagonizará una película. Madre de María, una niña encantadora de 8 años, Maddalena está segura de que su nena tiene carisma de sobra para obtener el papel. Desde la primera escena de la película, donde María se pierde en el backlot de los estudios mientras su madre la busca desesperadamente, el espectador entiende que el estrellato le importa un comino, pero su mamá la obliga a tomar clases de ballet y prosodia para que llegue bien preparada a la audición, pese al gran sacrificio económico que eso significa para un ama de casa que vive de aplicar inyecciones. Fanática del cine y madre ejemplar, Maddalena cree ingenuamente que realiza un acto de amor al sacrificarse por la niña para abrirle las puertas del cielo.
La trama da un vuelco perverso cuando Maddalena, engañada por las malas lenguas que esparcen chismes en los pasillos de los estudios, sospecha que hay mano negra en el proceso de selección de la actriz, para favorecer a la hija de una familia influyente. No es verdad, pero lo importante para la trama es que ella lo cree y se empeña en obtener a la mala el papel en disputa. Su redoblado empeño por deformar la personalidad de María convierte a la niña en una declamadora tiesa y engominada. Perdido su candor angelical, ahora es una versión contrahecha de sí misma, una falsa niña con modales de adulta. Su progresivo acartonamiento es uno de los hallazgos magistrales de la película. El otro es la destreza del argumentista Cesare Zavattini para transformar a un tipo social en un personaje complejo con matices y claroscuros. Algunos pedantes tachan de costumbrismo cualquier intento por caracterizar a los personajes del pueblo. Esta gran película de Visconti muestra que el costumbrismo puede ser un buen punto de partida, siempre y cuando no sea también una meta. Sin los cuadros de costumbres no entenderíamos cómo se gestó el carácter de Maddalena, pero el director y sus guionistas trascienden el tipo social para convertirla en un personaje irrepetible, con una vida interior de extraordinaria riqueza. La conocemos tan bien que llegamos a quererla y a perdonarla como si fuera nuestra propia madre.
CIUDADES DENSAS Y SUSTENTABLES, LA SOLUCIÓN
Por: Ing. Fernando Padilla Farfán
“Trabajo sin descanso por un México de todos y para todos”, ofrece Adán Augusto López Hernández
Cobijado por miles de mujeres, hombres, jóvenes y adultos mayores, Adán Augusto López Hernández, aspirante a la Coordinación Nacional para la Defensa de la Cuarta Transformación, ofreció trabajar sin descanso “por un México de todos y para todos” y, comprometido, admitió “Yo no tengo derecho a fallarles”.
Previo a su mensaje, el tabasqueño denunció que “somos objeto de una guerra sucia por parte de la oposición, Televisa y los señores del dinero, pero no nos van a doblar”, aseguró y desestimó de nueva cuenta las encuestas que se publican en diversos medios de información, porque se trata “de estrategias para levantar el ánimo de quien las paga.”
A pregunta de algunos reporteros, subrayó que los seis delegados que participan para alcanzar la Coordinación Nacional para la Defensa de la Cuarta Transformación “firmamos un documento en el que nos obligamos a aceptar los resultados de la encuesta que realizará Morena y yo soy hombre de palabra”, subrayó, tras informar que, hasta la semana pasada, el costo de su recorrido por todo el país, que paga de su propio bolsillo, era de un millón 200 mil pesos aproximadamente.
Desde esta capital de Quintana Roo, en el arranque del día número 47 de su recorrido nacional, el político tabasqueño, ya en su mensaje, recibió el consentimiento de sus anfitriones para seguir caminando por cada rincón del país para difundir la necesidad de mantener y consolidar la Cuarta Transformación para hacer frente a los embates que buscan frenar el proyecto de nación en marcha.
Frente malecón de Chetumal, Adán Augusto López Hernández no pudo ocultar el gusto de estar en este lugar lleno de calor y entusiasmo humano que, dijo, le llenan de energía para seguir adelante y comprometerse aún más en la lucha por en México más justo y próspero, iniciada años atrás por el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador.
Y era tal el ánimo y disposición del oriundo de Tabasco que, al obtener como respuesta de un hombre, que aún no cobraba su pensión constitucional como Adulto Mayor, y con él algunos más en la misma situación, que pidió a uno de sus colaboradores cercanos anotar los datos de cada uno de ellos para realizar en su nombre los trámites correspondientes: “Yo voy a ser su gestor y van a cobrar su Pensión Universal a la brevedad”, ofreció.
Ya en este terreno, Adán Augusto denunció que “hay muchos intereses y hay quienes no quisieran que la zona sur del estado salga adelante”, pero garantizó que más temprano que tarde toda esta región va a quedar plenamente integrada al desarrollo.
Desde aquí, en la Explanada de la Bandera, a un costado de la Bahía de Chetumal, el tabasqueño soltó: “No es reclamo, pero casi históricamente ha habido marginación, olvido y pobreza en Chetumal, pero ahora es parte del proceso de Quintana Roo, que ya inició gracias a la atinada decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador que considera zona libre a esta región”, sostuvo.
Reconoció finalmente, que especialmente esta zona fronteriza con Belice ha permanecido durante décadas en la marginación y el olvido, porque se privilegió el desarrollo de la región norte, lo cual es válido, dijo, pero si esa decisión se tomó por el atractivo para el turismo, “es tan o más hermoso el sur que el norte del estado”.
Denuncia Adán Augusto López Hernández “estrategia para hacer tropezar al presidente Andrés Manuel López Obrador”
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