El señor Maximino Antonio Piedad, de 71 años de edad, Amatitla Santiago en Tamazunchale, San Luis Potosí, inventó una estufa solar creada con materiales reciclados para ayudar al planeta y a las personas de escasos recursos.
A fin de cuidar el medio ambiente, creó en su vivienda, ubicada cerca de la Central de Abasto en Ecatepec, Estado de México, una estufa solar con una rueda y un espejo durante una marcha, lo cual intenta perfeccionar para beneficiar a sus vecinos y a miles de usuarios en redes sociales.
Pese a no haber ido a la escuela y que aprendió a hablar el español hasta los 20 años de edad, busca mejorar su vida y la de los demás con una alternativa que reduzca la contaminación en los hogares, por lo cual su creación se hizo viral en las redes sociales.
Una aplicación permite a los usuarios de WhatsApp cambiar el color de la letra de los mensajes que mandan.
A continuación los pasos para cambiar el color a la letra de tus mensajes:
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Al no formar parte ni de WhatsApp ni del sistema operativo Android, es necesario que le otorgues algunos permisos.
Después debes elegir si quieres ver la aplicación como barra o como burbuja flotante en tu celular.
Al usarla podrás elegir entre distintas tipografías y colores. Incluso podrás descargar otros estilos de fuentes, algo que es bastante sencillo ya que la aplicación te va guiando paso por paso.
Otra de sus ventajas es que al autorizar su uso en tu dispositivo móvil, también podrás usarla para personalizar tu texto en otras plataformas de mensajes y hasta en Facebook.
Con una placa de acero colocada en lo que fue uno de los cuerpos de hielo permanentes de México, se declaró la extinción del glaciar Ayoloco, ubicado en la cumbre del volcán Iztaccíhuatl, cuya ausencia impacta en la disponibilidad de agua y regulación del clima.
Hugo Delgado Granados, investigador del Instituto de Geofísica, y Anel Pérez Martínez, directora de Literatura y Fomento a la Lectura de la Coordinación de Difusión Cultural, acompañados por vulcanólogos y montañistas de la Universidad, escalaron el coloso para instalar la placa firmada por la UNAM, a 200 metros del refugio Otis McAllister, a cuatro mil 626 metros sobre el nivel del mar, en el costado poniente del Iztaccíhuatl, cuyo mensaje dice:
“A las generaciones futuras: Aquí existió el glaciar Ayoloco y retrocedió hasta desaparecer en 2018. En las próximas décadas los glaciares mexicanos desaparecerán irremediablemente. Esta placa es para dejar constancia de que sabíamos lo que estaba sucediendo y lo que era necesario hacer. Sólo ustedes sabrán si lo hicimos.”
Delgado Granados advirtió que el principal efecto de su extinción es la disminución de la cantidad de agua a la que tendremos acceso; además, sin las masas grandes de hielo de la parte alta de las montañas, la temperatura se incrementa, de manera adicional, en el ámbito global e inhibe las precipitaciones.
A más de 4,000 metros de altura del volcán, la también montañista Anel Pérez Martínez afirmó: “Esta no es una placa de honor, es una placa del deshonre, de la vergüenza que nos da, no el cambio climático, sino la emergencia climática”.
La reconocida académica externó además que las montañas son hechos geológicos, pero también culturales. “Tenemos una relación con el paisaje, un vínculo religioso, espiritual, emocional, económico y, desde luego, histórico”.
Los glaciares son masas de hielo que permanecen en las cumbres de las montañas durante por lo menos un año; su importancia ecológica radica en la generación de agua dulce en la Tierra. En el caso de México disminuyeron durante el siglo XX y sus afectaciones se han acelerado en las últimas dos décadas.
Debido al cambio climático y la influencia de la actividad humana, las temperaturas que normalmente conservaban estos cuerpos de hielo han cedido ocasionando su desaparición, como el caso del Ayoloco.
Además de su relevancia ecológica y ambiental, este glaciar ha sido protagónico en las artes visuales, fotografía, filmografía y, en particular, en la literatura mexicana. La presencia de los volcanes es inherente a la identidad artística, histórica y cultural de Ciudad de México y de los estados de Morelos y Puebla.
Impacto Ambiental
Hugo Delgado Granados detalló que Ayoloco fue uno de los glaciares más emblemáticos del país, visible desde el Valle de México. “Al ser estas cumbres donde se origina el líquido, esta pérdida impactará de manera definitiva en el curso del agua, la flora y la fauna”.
El vulcanólogo, geólogo y montañista ha estudiado la desaparición de los glaciares como síntoma del deshielo y del calentamiento global. En su trabajo ha documentado el retroceso de estos cuerpos durante los últimos 40 años.
Refirió que la perspectiva de proteger a la Tierra es correcta. Sin embargo, lo esencial es que preservar el ambiente tiene como consecuencia “cuidarnos a nosotros mismos, como especie. Si no cuidamos a nuestro planeta, éste va a seguir existiendo; los que no vamos a seguir existiendo somos nosotros. En la medida que lo protejamos, tendremos la posibilidad de darles un mejor mundo a quienes nos siguen, a nuestros hijos”.
Anel Pérez Martínez abundó que en la Universidad Nacional Autónoma de México se trabaja la transdisciplina. Por lo anterior, “para los deportistas los volcanes son una cosa, para la gente que nos dedicamos a la literatura son otra y para los geólogos una más”, aunque esas estructuras geológicas sean las mismas protagonistas de la historia del país.
De esta manera, las montañas también son “hechos culturales”; no sólo existe la perspectiva de la antropología y la arqueología de montaña, sino también infinidad de referencias artísticas y literarias alrededor de los volcanes.
Con la colocación de la placa, con motivo del proyecto universitario México 500 –que intenta “hallar el pasado en el presente”– se pretende encontrar las marcas de este volcán al que nombramos Iztaccíhuatl, que en el pasado fue una “mujer dormida” llena de referencias relativas a la blancura y la nieve, pero que hoy en día es del color de la tierra.
En la expedición también participaron María Paula Martínez Jáuregui de Lorda, montañista y fotógrafa especialista en paisajismo y fotografía con dron; integrantes de la Asociación de Montañistas de la Dirección General del Deporte Universitario (DGDU); autoridades del Parque Nacional Izta-Popo; así como montañistas y artistas.
Personal de salud del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Aguascalientes recibió en la sala de Urgencias del Hospital General de Zona (HGZ) No. 3 a un menor de seis años, para ser atendido tras el ataque de un perro que le provocó heridas en la cabeza y el cuello.
De inmediato fue ingresado a quirófano, en donde médicos cirujanos pediatras realizaron la primera intervención quirúrgica y, posteriormente, el área de cirugía reconstructiva quedó a cargo de los aseos quirúrgicos y la colocación de un mecanismo de cicatrización (sistema VAC) para conservar los tejidos, debido a la gran cantidad de hueso expuesto.
El médico especialista en cirugía plástica, Héctor Manuel Muñoz Muñoz, relató que “en un inicio el pronóstico del niño era incierto porque no sabíamos si el perro que lo atacó tenía alguna enfermedad que causara alguna infección en las heridas”.
La reconstrucción del área se realizó con expansión de tejido para lograr cerrar el hueso expuesto, en donde también se colocó injerto de piel sana con respuesta positiva por parte del menor.
Los expertos en reconstrucción realizaron cinco cirugías a lo largo de un mes de hospitalización, el paciente se mantuvo bajo el cuidado de un equipo multidisciplinario lo que permitió la recuperación exitosa de una herida que dejó expuesto el hueso del cráneo.
Especialistas, residentes, internos y enfermeros trabajaron en equipo durante las intervenciones quirúrgicas y lograron la evolución favorable del tratamiento.
El especialista dijo: “Siento una enorme satisfacción por los resultados obtenidos, pese a la complejidad del caso. Es uno de los más graves por mordida de perro que he visto, debido a la profundidad de las heridas. Como médico me puso a prueba y sólo pensaba de qué manera ayudar al niño.
“Nos deja una gran satisfacción, le echamos muchas ganas, buscamos soluciones y afortunadamente ahora Ángel “N” está bien”.
Tras ser dado de alta por mejoría, el paciente se encuentra en casa y realiza sus actividades de manera cotidiana.
El COVID-19 puede provocar la muerte meses después del contagio, así lo revela un estudio realizado en Missouri, estados Unidos y publicado en la revista Nature.
De acuerdo con un estudio, los sobrevivientes mostraron un riesgo 59 por ciento mayor de morir dentro de los seis meses posteriores a contraer el virus, al establecer que el exceso de mortalidad se traduce en aproximadamente ocho muertes adicionales por cada mil pacientes, lo que empeora la cifra oculta de víctimas de la pandemia.
Señala que algunos pacientes deben volver a ser hospitalizados, y algunos mueren, semanas después de que la infección viral se calma, tras documentar la sucesión de efectos debilitantes que afectan a los sobrevivientes meses después del diagnóstico.
El estudio comprobó que quienes han padecido el virus presentan dentro de incluso seis meses después, trombos, accidentes cerebrovasculares, diabetes y dificultades respiratorias, así como daño cardíaco, hepático y renal, depresión, ansiedad y pérdida de memoria.